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sábado, 22 de septiembre de 2012

Carta desesperada de una madre que perdió a su hijo dentro de la Cienciologia (Iglesia de Scientology)


¿CÓMO SE PIDE?


Últimamente en los medios de comunicación de nuestro país hemos visto noticias sobre familias destruidas por sectas y “gurús”. Hay muchos casos concretos de madres que han perdido completamente el contacto con sus hijos. Juan Contreras perdió a su hijo en la secta Fundación Hastinapura que nació en Argentina en 1981. Existen sectas como las del Maestro Mehir (conocido con el nombre de 'Gurú que Odia a las Mujeres'). Están también los padres del caso de la Sociedad de Estudios Antropológicos MIKAO USUI que se valen del Reiki, o los familiares de las víctimas de la Escuela de Yoga de Buenos Aires. Y está mi caso. Soy una madre viuda de 66 años que ha perdido el amor de su hijo Sebastián en manos de Cienciología ("Scientology"), secta que ha sido denunciada en muchos países; en Rusia prohibieron sus libros por ser extremistas y en Francia fue sencillamente prohibida por ser una 'secta destructiva de la personalidad'. Entonces, ¿qué pasa con nosotros acá en Argentina?
 
La “cienciología” fue importada a nuestro país hace pocos años y yo como muchas otras madres pagamos los resultados de la falta de protección de parte de nuestro gobierno, que nos abandona como víctimas de los delitos sectarios. El delito mayor no deja de ser la triste desgracia para una madre de perder a su hijo. Me lo secuestraron mental y físicamente. Si la muerte de un hijo es casi inimaginable, imagínense lo que es el sentir de una madre, cuyo hijo desaparece. No sabemos cómo ni donde está, si está vivo o muerto. Muy astutamente supieron desarrollar en mi hijo el "Síndrome de Estocolmo". Los psicólogos y psiquiatras en este país deberían especializarse en sectarismo para saber identificar y poder diagnosticar los trastornos mentales que desarrollan los adeptos de una secta. Al no especializarse en el fenómeno sectario ni siquiera saben identificar a una persona que ha sido captada por una secta. Como es habitual en estos casos, mi hijo ha sido desconectado del mundo no afín con la secta, sobre todo conmigo y su familia. Yo, sin apoyo ni protección enfrento el dolor y la tribulación por su pérdida; lo único que puedo hacer constantemente es expresar mi súplica y clamor de justicia. Mi corazón quebrantado gime de dolor y le exclama al mundo una amarga suplica de compasión, ¡Por favor, apiádense de mi corazón de madre; escuchen mi reclamo de justicia! Nadie sabe cómo se me parte el alma; lo terrible que es no saber nada de mi hijo.
   
Las sectas juegan con la mente de los adeptos. Así lo han hecho con mi hijo, Sebastián. Increíblemente le han hecho creer que deseamos su mal y que no nos debe escuchar ni hablar, pues “le odiamos”. Todo es un juego mental, así funciona el 'lavado de cerebro'. 'El fin justifica los medios' es el lema de las sectas, sobre lo cual quedan convencidos los adeptos, creyendo que su secta trae para el mundo la salvación. Pero el real objetivo de una secta es el de seguir ocultando sus crímenes a los mismos adeptos, para poderles utilizar como esclavos, sin derechos. Les enseñan a engañar y a mentir por el bien de la secta y del líder. Se valen de una falsa protección que disfraza su fuerte presión grupal intimidatoria, de castigos y del terrorismo, acompañados por la culpa inducida y mal intencionada.
     
La verdad es que nadie puede amar más a Sebastián de lo que le amo yo, sus hermanos y familia. Sin embargo, han logrado el que nos desprecie y odie, manipulado con las mentiras del captador. Nos han destruido la tranquilidad, la felicidad y el amor familiar. ¡Nada es lo mismo sin él! Su ausencia tan solo produce gran aflicción en mi hogar.
   
Mi clamor es el de una madre llena de dolor, que sabe lo que muchas familias, hijos y padres sufren. ¡Cuánto quisiera volver a abrazar a mi hijo! Y a la vez digo: ¡¿No hay nadie que me socorra ante esto?!
   
¡Perdí a mi hijo, desaparecido! Seguiré luchando por él. A las madres víctimas que estén leyendo este reclamo de justicia, si alguna lee mi súplica, apiádense de mí y apóyenme. Ustedes saben mejor que nadie lo que es perder un hijo. A pesar de la indiferencia de este gobierno, ayúdenme, no me abandonen en la desolación. Si alguien se apiada de mi lamento y por misericordia desea darme la mano y apoyarme

Eva Irma Rodríguez de Stinga


Más información sobre este caso en:
http://anonymousdeargentina.blogspot.com.ar/2011/06/en-san-luis-scientology-tambien-separa.html

lunes, 27 de junio de 2011

En San Luis Scientology también separa familias

Quiere recuperar a su hermano.

Publicado en San Luis Noticias de Villa Mercedes el 26 de Mayo de 2011.

Pablo Stinga es un joven de Villa Mercedes que desde hace cuatro años vive en España. Está en la provincia para brindar un seminario en la Universidad Nacional de San Luis, donde se recibió en la carrerea de Licenciatura en Matemática. Junto con su mamá, Eva, y su hermana, Julieta, está luchando para recuperar a su hermano, Sebastián, que fue “captado por la secta Cienciología”.
“Fue en el año 2007 cuando mi hermano se pone en contacto con Néstor Benítez, un supuesto profesional que había venido de Castelar, Buenos Aires, para ofrecer trabajo. Este hombre se publicitó por Internet diciendo que es consultor de empresas. Lo que hizo, en realidad, fue captar a jóvenes de la Universidad para introducirlos en la secta. Una vez logrado eso, los captados son usados para sacarles dinero, alejarlos de la familia y convertirlos prácticamente en esclavos”, aseguró el joven.
La secta, conocida como Cienciología se hizo “famosa” recientemente por investigaciones que hizo el FBI en causas por explotación de personas y trabajo esclavo. Entre los acusados figuran estrellas del cine, como el actor Tom Cruise, John Travolta y Mel Gibson. Todos con vinculaciones en la cúpula de la secta.
“Los que integran esta secta se presentan de muchas maneras para lograr entrar en confianza con los jóvenes. Pueden ofrecer cursos ligados generalmente con ayuda profesional para ‘ser feliz’ o sobre ‘cómo aprovechar el potencial de inteligencia’ que se promocionan por Internet o con avisos que reparten en instituciones educativas”, explicó Pablo Stinga.
Contó que Sebastián, “una vez que fue captado, prácticamente no habló más con nosotros. No sabemos exactamente dónde está ni qué es lo que hace. Sí nos enteramos que ha pedido préstamos bancarios importantes y que trabajaría para la secta. Por eso presentamos denuncias y pedimos en distintas instituciones que se investigue lo que pasó con mi hermano y que hagan algo para evitar que estas situaciones se produzcan”.
En el año 2008, la familia Stinga hizo una presentación en la Defensoría de Pobres y Ausentes de Villa Mercedes. La ratificó a fines de ese año en la Justicia Federal de San Luis, donde se inició una causa caratulada “Rodríguez Eva Irma S/denuncia delito contra las personas”. Más tarde hizo lo propio en el Juzgado Federal de Morón, Buenos Aires.
Además de la Defensoría y la Justicia Federal, la familia envió notas exponiendo la situación al Obispado de San Luis, al Vaticano y a la UNSL, instituciones que respaldaron la necesidad de investigar el caso.
Pablo reveló que en España mantuvo contacto con familiares de gente que está pasando una situación similar. “Allá hay organizaciones que trabajan para apoyar a las personas que buscan rescatar a sus seres queridos que fueron captados por la Cienciología. Lamentablemente, en Argentina no hay instituciones de estas características y existe mucho desconocimiento. Ese es el principal escollo que tenemos para que avancen las investigaciones y para que se tomen prevenciones en todos los ámbitos donde este tipo de sectas actúa para captar a jóvenes”.
Recordó que Sebastián fue “captado” cuando organizaba unas jornadas de ciencias económicas en la FICES. “Allí se presentaba el señor Benítez a quien nunca pudimos lograr que se lo investigue”.
“Debemos luchar principalmente contra el descreimiento de la gente, porque la gente nos dicen ‘cómo van a captar a una persona mayor que sabe lo que hace’ o bien ‘es un chico inteligente’, pero justamente la secta actúa de tal manera que es difícil darse cuenta en qué momento se produce la captación. A mi hermano le ofrecieron trabajo y cursos de capacitación; le regalaron libros de Dianética y así lo fueron introduciendo”, señaló.
“Es una especie de lavado de cerebro que se produce casi sin que uno se dé cuenta. Modifican el pensamiento y las emociones. Al captado lo aíslan de su familia y amigos. Hay casos denunciados por explotación y trabajo esclavo en los cuales dejaron a personas prácticamente en la ruina. De todo esto hay muchas pruebas, pero lamentablemente aún hay descreimiento”, añadió.
De acuerdo con la investigación que hizo Pablo, el principal fin de la Cienciología “es el dinero y el poder”. La secta busca “manejar a la gente, ofreciéndole la superación de supuestas limitaciones y problemas personales. Pero al mismo tiempo le van exigiendo dinero. Les dicen que deben hacer cursos que tienen sus costos. Si no pueden pagarlos, piden a parientes y amigos; luego sacan préstamos hasta que se convierten en dependientes de los jefes de la secta y trabajan prácticamente sin poder cobrar nada”.
Recordó que el año pasado fue la última vez que se “cruzó” con su hermano. “Fue cuando salió de la empresa donde suponemos que trabaja. Pero no quiso saber nada, ni hablar de nada. Lamentablemente está desconectado y ha cortado con la relación que tenía con nosotros y sus amigos”.